"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 22 de diciembre de 2009

No merecen llamarse libres los que declinan su dignidad…

El juez federal Norberto Oyarbide sobreseyó ayer a la presidenta Cristina Fernández y a su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, en la causa que investigaba el presunto [1] enriquecimiento ilícito del matrimonio.

La decisión se basó en una pericia realizada por el cuerpo de peritos contadores de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La pericia --calificada de "contundente" en la resolución firmada por el juez, según dijeron fuentes judiciales-- fue hecha en tiempo récord por el decano del cuerpo de peritos contadores de la Corte, Alfredo Peralta, y su colega María del Carmen Penedo.
El juez había ordenado la pericia el 22 de octubre y le llegó el martes pasado.

Pasaron apenas 38 días hábiles.

[1]De "presunto" los belines...

Sólo en la Argentina el matrimonio que administra al país durante los últimos 6 años puede acrecentar su patrimonio tan nauseabundamente...

El Poder Judicial ha sido cooptado (no solo Oyarbide)

"El hombre que dobla su conciencia bajo la presión de ajenas voluntades se priva de la satisfacción del "deber cumplido" [José Ingenieros]

Corina Ríos DNI 4482250

Islamofobia progre...

Existe islamofobia progre, ciertamente: habita en los que callan ante las mujeres esclavas del islam


Pilar Rahola

Hay dos tipos de progres.
Aquellos que luchan por la justicia social, y aquellos que, parapetados en retóricas vacuas, defienden a populistas demagogos.

< Los hay que dignifican la memoria de las víctimas, y los hay que mitifican a pistoleros revolucionarios, cuyo gusto por la muerte fue parejo a sus delirios mesiánicos.

< Los hay que aborrecen a los dictadores, y los hay que sólo aborrecen a los dictadores de derechas.
< Los hay que critican el terrorismo, y los hay que se enamoran de Hamas.
< Los hay que luchan contra el impuesto de sucesiones, y los hay culpables de que este robo legal se imponga, para desgracia de la gente.

Es decir, los hay como el conseller Antoni Castells, y los hay como Joan Herrera.
Los hay, pues, que se mantienen coherentes en la defensa de las libertades y de la justicia, y los hay que usan esas banderas para esconder dogmatismos recalcitrantes, empanadas mentales y hasta ideologías bien poco libertarias.

La frontera, que es nítida, resulta clamorosa cuando hablamos de cuestiones que afectan, en la propia médula, al cuerpo doctrinal de lo políticamente correcto.

Y si el tema es el islam, entonces la frontera se convierte en un despeñadero que hunde, en sus profundidades, desde el sentido común hasta el sentido del ridículo.

En este caso, los progres se dividen entre aquellos que luchan por los derechos de la mujer, de los opositores a las dictaduras teocráticas, de los homosexuales y, en definitiva, de todos los musulmanes que quieren vivir en sociedades libres y tolerantes, y aquellos que callan, otorgan, duermen la siesta o hasta justifican a las peores dictaduras del planeta.

Los hay que tienen –tenemos– en nuestras webs las referencias a las mujeres islámicas amenazadas como Ayan Hirsi Ali o Talisma Nazrim, y los hay que tienen los discursos de Ahmadineyad.

Generalmente, en este caso, los primeros abren debates complejos, intentan diferenciar el islam de las ideologías fundamentalistas y avisan de los riesgos del totalitarismo en nuestras propias sociedades.

Y los segundos, niegan el debate y criminalizan a quienes intentamos no callar ante los atropellos brutales que, en nombre del islam, se producen.

Por supuesto, nos acusan de islamofobia, no en vano la calumnia forma parte de la destrucción del contrario.
Joan Ferran, por ejemplo, me acaba de calumniar en este sentido en e-Noticies. Lástima. Creía que era un heterodoxo que pensaba libremente, pero errare humanum est...
Le devuelvo el cariño.

Existe la islamofobia progre, ciertamente.
Habita en los que callan ante las mujeres esclavas del islam, ante las teocracias feroces, ante las lapidaciones, ante la condena a muerte de homosexuales, ante el terrorismo yihadista y, en definitiva, ante las víctimas musulmanas del fundamentalismo islámico.

Esa islamofobia progre no sólo es una maldad del pensamiento.
...
Es una derrota de la libertad.
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Fuente: La Vanguardia.es

¿De dónde debe salir el Buen Ciudadano?

"No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente ” Francis Bacon

¿De Dónde Debe Salir el Buen Ciudadano?

En la escuela pública y, desde luego, en la escuela privada, se debe formar a los estudiantes como personas decentes, con sentido moral y, en el campo cívico, como buenos ciudadanos.

Es decir, no es concebible que salga de la enseñanza primaria y secundaria una persona que quizás fue sobresaliente en ciencias y en letras pero que como ciudadano es sumamente deficiente.
Los que dirigen la instrucción y, sobre todo, la educación que implica algo más trascendental que la información, deben estar claros de la necesidad de que la única escuela metódica para formar ciudadanos es la escuela común y corriente, ya sea privada o pública.
Se dice escuela común y corriente para que no se crea que se trata de una escuela especializada en la formación del ciudadano.

Las autoridades máximas que rigen esas escuelas, tienen el deber de empeñarse en que, al menos en lo que respecta a conocimientos, el que se gradúa en ellas sepa cuáles son los requisitos para ser buen ciudadano, incluyendo para ser buen empleado público o funcionario, si ese es el caso.
Es decir, debe saber en este último ejemplo todo lo necesario con respecto a la honradez, a la manera de servir a la sociedad, tanto en el trato personal como en lo que tiene que ver con la capacidad para el desempeño eficiente de un cargo.

Si en los programas educativos se incluye el estudio metódico de la moral básica –que no está circunscrita a determinada religión para evitar que se diga que eso es prohibido–, la urbanidad necesaria para el trato civilizado entre los seres humanos y mucha instrucción cívica para ser buen ciudadano, se habrá logrado mucho en materia de cultura general para que, además de los conocimientos académicos, los que tienen esos conocimientos sean personas bien educadas, no solamente instruidas.

No hay que olvidar que la educación es un concepto integral que incluye la instrucción.
La instrucción, por sí sola, no incluye la educación, la formación del carácter, el estímulo a la moral, a las buenas costumbres y a todo lo relacionado con la vida cívica y política de una persona.

Constantemente se escuchan quejas con relación a la conducta de una gran cantidad de personas en cada comunidad, desde el municipio hasta la nación.
Y esto es así, no por falta de escuelas sino por falta de buenos programas en esas escuelas para que los niños y los jóvenes aprendan, además de materias académicas, lo que necesitan saber para ser personas decentes, útiles a sus respectivas familias y a la sociedad y, además, también útiles para el funcionamiento de las instituciones políticas que deben respaldar los buenos ciudadanos.

Diario Las Américas