"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 26 de diciembre de 2009

En busca de una banda...

Editorial
Correo de Buenos Aires.com.ar
Director Juan Salinas Bohil


Bandas hay en todas partes del mundo, pero daría la impresión que aquí existen más. Es el eterno juego argentino de victimizarse, juego infantil si lo hay.
Pero bueno, sí, hay algunas:
< la de los medicamentos truchos,
< efedrina,
< barrasbravas,
< comisarios, piqueteros,
< funcionarios, jueces,
< legisladores, abogados, escribanos, reducidores de toda laya,
< falsificadores, tratantes de blancas (y negras),
< traficantes de armas, arrebatadores, trapitos y un sinfín de etcéteras, porque por donde quiera que se presione el dedo salta una banda.
Y a no enojarse que si apenas somos cuarenta millones y mucho nos conocemos.

Hasta Daniel Passarella, un histórico jugador-capitán de River Plate (el equipo de la banda roja) y del seleccionado de la AFA, loco por la banda, se presentó a elecciones para Presidente de ese popular club y ganó.
Una deuda de varias decenas de millones de dólares sin decir ni una palabra acerca de cómo va a pagar semejante déficit.
Cualquier semejanza con los candidatos políticos que aspiran a tener su banda no es mera coincidencia.

Cobos, Macri, Das Neves, algún Rodríguez Saá, Solanas y los eternos candidatos de los partiditos de izquierda aspiran a la banda presidencial.
Hasta Carlos Menem quiere tener su tercer corona de laureles y Reutemann, decidido de una vez, podría llegar a abandonar los boxes a mil.
Pero es seguro que aparecerán más, muchos más, porque este sigue siendo un país generoso y apenas si faltan dos años para ser elegidos y no hay nada importante de qué ocuparse.

El que espía no interroga; el que tira no carga el arma ni los cartuchos; el que está en campaña no tiene tiempo para ejercer el cargo.
De ninguna manera se pretende desde esta publicación desprestigiar la política pero sería conveniente que los políticos desistan de ser los primeros en hacerlo, porque la tenaz búsqueda de la banda presidencial muchas veces no deja advertir a los interesados que "otras bandas" suelen aprovecharse de semejante pasión.

Como hemos señalado en otra ocasión, el tipo de banda que a muchos políticos obsesiona es un resabio colonial que debería dejarse de lado cuando el país está cercano a cumplir sus doscientos años de vida independiente.

Sin embargo, hemos de reconocer que una decisión de ese tenor es muy difícil de imponer en un territorio poblado de manecillas que atrasan y donde sus administradores actúan como señores feudales y una parte del electorado cree en políticas estatistas y dirigistas o alienta, por ejemplo, prácticas dictatoriales.
Pese a ello, se manifiestan, como unos grandes y modernos demócratas.

Esta semana, a años luz de la elección presidencial, Eduardo Duhalde ha manifestado que quiere la banda.
...
Raro, extraño, porque él y su mujer (En Argentina si no es familiar la política no es política) renegaron a tal punto del manejo de la cosa pública que el ex Presidente llegó a decir públicamente:
- "Los políticos son una m.", para agregar: "Yo me incluyo".
Y además señaló una y otra vez que se retiraba de la política.
La extraña decisión significa que hay quienes pueden borocotearse a sí mismos.

Duhalde es opositor a Néstor Kirchner. Eso dice, porque nunca se sabe.

Es como los "pronósticos" oficiales del tiempo: cuando señalan que va a salir el sol, llueve; y si anticipan posibles tormentas, es que el sol rajará las piedras.

Duhalde tiene historia: como cuarenta años de ella: cuarenta años de las mismas agujas del reloj que atrasan. Y si el 28 de junio se libró una gran interna peronista, la que viene será de ese tipo.

Pero llama la atención que el "lanzamiento" se produzca cuando el matrimonio presidencial está desprestigiado por denuncias de todo tipo como el conocimiento de los oscuros financiamientos de su última campaña y la población se encuentra técnicamente de vacaciones y sus mentes está en otra cosa.

Por lo demás, Kirchner y Duhalde están de acuerdo en el reflotamiento de los dos partidos tradicionales en detrimento de los más chicos como si las cariocinesis partidarias pudiesen frenarse por decreto y con internas obligatorias.

Eduardo Duhalde está en su derecho de pelear la interna de su partido pero debería explicar
. por qué antes eligió y elogió a Néstor Kirchner para, desde tiempo atrás, rebajarlo;
. por qué renunció Adolfo Rodríguez Saá y
. cuál fue el motivo por el que Carlos Reutemann dijo que había cosas que no le gustaban cuando fue ungido para Presidente por el que ahora quiere serlo.

Demasiadas cosas para aclarar la memoria de los argentinos, a veces - muchas veces - demasiado amarillenta por el paso del tiempo, o por conveniencia.
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COMENTARIO: La "banda" es siempre la misma:
Son TODOS integrantes del Partido Justicialista, quienes se pasan el mango del sartén (poder) para que ninguno de ellos lleve el traje a rayas de por vida... (Corina Ríos)

Poema de Navidad...

La niña que fue ya no está en ese cuerpo esbelto que sueña con ser jinete y cabalgar por el viento


Pilar Rahola

El calendario de Adviento va marcando el ritmo día a día, trocito a trocito de chocolate.
Es como una lenta escalada en el ascenso a la felicidad, y Ada sube los peldaños uno a uno, deliciosamente expectante, consciente de su reinado absoluto, en estos días del año.

¿Quién, sino las Adas del mundo, podría reinar en Navidad?

Nueve años aún dan para mantener el ritual diario del tió, algo de comida por la noche, la revisión por la mañana, las ilusiones escritas en un fragmento de papel pegado en la nevera, al abrigo de los olvidos y de los errores.

"Este juego de Amazonas, y no el otro", que el otro ya hizo danzar su alegría en otras fechas.
Y el alma mágica del tió apunta los nombres y los datos, preciso como un cirujano, delicado como un poeta.

El día amanece preñado de sueños, las gentes apresuran sus ritmos, todo es acelerado y a la vez denso, como si fuera el último día de alguna cosa, como si fuera lo que es, el día de Navidad.

Observo a Ada en su plenitud.
Su delicadeza me conmueve más allá de mis dudas, y la memoria se convierte en una amalgama de sabores agridulces.
La niña que fue ya no está en ese cuerpo esbelto que sueña con ser jinete avezado y cabalgar por los caminos del viento.

Nueve años son nueve años de triunfo sobre la vida y sus retos, y su felicidad es una conquista.

¿Cómo no recordar su primera vez?
Balbuceaba alguna palabra en el extraño idioma que empezaba a descubrir, y los abrazos y los besos aún eran una sorpresa.
¡Hacía tan poco que había salido de su rinconcito de hospital sin nombre, en un lugar perdido del mapa, allí donde los mapas pierden sentido!

En esos tiempos, Ada era un puntito más en el gran océano de niños sin Navidad, esos que sobreviven en los rincones oscuros del mundo, donde nunca habita la conciencia.

Miles en las calles, en los orfanatos, en los hospitales, en las minas donde destruyen sus pulmones, en las camas donde pierden su infancia, en las noches donde aprenden a defenderse de los golpes.

Solos en un mundo de gentes, invisibles a sus ojos.

La Ada que ya no es, vuelve de vez en cuando, agazapada en mis miedos, y me fustiga las culpas de primer mundo, con la panza llena.

Pero luego huye de prisa, porque el calendario augura regalos y fiesta y familia, y todo es locura para cuidar con detalle nuestro momento de Navidad.

Lo nuestro se parece a la felicidad, especialmente cuando estamos juntos, y nos reconocemos como miembros de una espesa telaraña de vida compartida.

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Ada ya no abre los regalos con el frenesí de la primera vez.
Recuerdo sus bellos ojos asiáticos, contemplando los colores brillantes de los papeles, las muñequitas que iban apareciendo a cada golpe de tió.
¡Era tan frágil!

Y ahora que es fuerte y domina su tiempo y su vida, la vida adquiere un sentido extraordinario.

Puede que la Navidad sólo sea eso, recordar lo mucho que nos amamos.

El Rey de los vascos...

EDURNE URIARTE / Abc.es

Una cruel ironía abertzale explica probablemente el fracaso de la protesta del jueves de Aralar contra el discurso del Rey, delante de EITB.

Según los organizadores, acudieron 20 personas, es decir, pongamos que 10, y el resto se quedó en casa, y he aquí la ironía, ante el temor de que sus parientes ideológicos pusieran una bomba, tal como temían los cuerpos policiales.
Y tal como lo hicieron un año antes, cuando ETB estaba controlada por el PNV cuyos dirigentes tampoco se plantaron detrás de la pancarta quizá por lo mismo, porque también tienen miedo a los que quisieron volarles la televisión el 31 de diciembre pasado «por someterla a los dictados de España»

Del miedo de los otros, de los objetivos preferentes y directos de ETA, de los que temen por sus cabezas y no sólo por sus edificios, aún me parecen escalofriantes sus efectos, aunque los conozcamos de sobra.

En esta nueva etapa de más pluralismo de ETB, hay tertulianos que han rechazado incorporarse a los debates, por miedo.
Por temor a que su cara sea reconocida por los terroristas tras apariciones
regulares en la pantalla de televisión.
Televisión que, cualquier vasco sabe, es un espacio esencial para los etarras, más o menos como el sistema educativo, como vehículo nacionalista de adoctrinamiento forzoso en la vasquidad.

«La emisión del mensaje del Rey», proclamaron los diez de la pancarta, «crea más tensión», cuando la única tensión que sentían ellos mismos era el rumor de una nueva bomba etarra contra lo que el órgano proetarra Gara califica del mensaje «del rey español».

En la protección de sus casas, la inmensa mayoría de los vascos, sentimental y políticamente españoles a pesar de toda la coacción, respiraban íntimamente la tranquilidad de sentir al Rey, el Rey de todos los españoles, y al Estado, más cerca que nunca de su frágil y amenazada normalidad cotidiana.