"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 31 de diciembre de 2009

Paso del año...

Paso del año

El último día del año... no es el último día del tiempo.
Otros días verás y nuevas cosas y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles, harás viajes y tantas celebraciones de aniversario, licenciatura, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral, que el tiempo dejará repleto y no escucharás el clamor,los irreparables aullidos del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo no es el último día de todo...

Deja siempre una franja de vida donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo, una voz y su eco,
y quién sabe si hasta Dios...

Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir más de un año.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo muchas cosas ya expiraron, otras esperan la muerte, mas estás vivo. Todavía una vez estás vivo, y del copo en la mano esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la bola coloreada,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve.

Surge la mañana de un nuevo año.
Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alertas funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está tapada de vida.
La vida te escurre en la boca,
ensucia las manos, la calzada.
La vida es gorda, grasienta, mortal, subrepticia.

Carlos Drummond de Andrade

El brindis sospechoso...

Circo criollo
El brindis sospechoso
Daniel Della Costa
Para LA NACION

Esta noche, como todos los 31 de diciembre, los argentinos levantarán sus copas para desearse un feliz Año Nuevo.
No importa si con champaña, sidra hecha con melones de descarte o alguna triste bebida sin alcohol.
Sin embargo, alguien debería tomar debida nota de que este año que concluye no ha sido tan igual a otros y que tampoco puede serlo el que viene.

Por lo que si el brindis se hace para convocar a la buena fortuna, a una salud fortachona, a la gloria en el deporte o al éxito en el amor, está bien.
Pero si la copa se levanta para algo más y se pretende, por ejemplo, un año realmente bueno para el país y sus habitantes, entonces ¡ojo!, porque acaso ese gesto esconda esta vez una cuota de espíritu subversivo o de ánimo destituyente.

El 2010 no sólo es el año del bicentenario sino que, además y más importante, es cuando los K se proponen jugar, a todo o nada, su supervivencia política, su buena fortuna y hasta su libertad (si ha de creerse en las amenazas de sus adversarios)

En consecuencia, si Néstor terminó el año furioso y a los gritos, negando la derrota de junio, embistiendo con saña tenaz contra la oposición y los medios y pugnando por imponer las leyes que le faltan para acorazar su futuro, esto no constituye más que el prólogo de lo que vendrá.

Y de lo que formará parte, por ejemplo, el golpe que prepara contra la banca y la aparición de un fabuloso multimedios.
El que incluirá, dicen, un diario con una tirada de un millón de ejemplares y de lectura obligatoria en oficinas públicas, cuarteles, hospitales, escuelas, colegios, universidades y centros de piqueteros.
Y que, según ha trascendido, ya tiene nombre.
Se llamará La vie en rose y su primer encabezado podría ser este:
< "Guillermo Moreno fue designado interventor en el Servicio Meteorológico Nacional"
< "A partir de ahora, el buen tiempo reinará por siempre en todo el país"

Vale decir que las perspectivas de que la cosa mejore en 2010 y se ingrese en un período no ya de prosperidad (por más que la soja se recupera y los chinos lideran la mejoría mundial), sino de sensatez y armonía, son remotísimas.

Por lo que salvo que los buenos augurios procedan de la boca de tiernos inocentes o de ancianos muy despistados, cualquier otro que esta noche manifieste su convicción de que 2010 viene cargado de las mejores perspectivas, o sólo se informa por el canal oficial o, en el negro fondo de su alma, está imaginando alternativas inconfesables.

- "Maestro" -dijo casi solemnemente el reo de la cortada de San Ignacio- el que avisa no es traidor.
Esta noche, cuando den las doce, levantaré mi vaso de tinto de tetrabrik con soda, para brindar por la salud y el éxito de Lupin y la Cristina.
¿Y sabe por qué?
Porque han demostrado que son dos patriotas, cabeza a cabeza con los de 1810.

Y le explico: a pesar de estar gobernando este país de locos, con cuarenta millones de quejosos, en medio de una crisis mundial, sufriendo sequías e inundaciones, fueron capaces de incrementar su patrimonio personal en un 158%, ¿no es verdad? Entonces, piense cuánto hubieran podido ganar de haberse dedicado exclusivamente a hacer guita y coincidirá conmigo en que ni Paso, ni Castelli, ni Vieytes, el de la jabonería, les sacan ni un tranco de pollo.
Y que a Madoff, el yanqui, lo dejan así de chiquitito.
...
¿O no?

© LA NACION

Venganza en plato caliente

Querían dar un golpe en la mesa, romper la vajilla y lanzar ante el conseller un contundente 'prou!'

Por Pilar Rahola / La Vanguardia.es

Por más que el refrán asegura que es un plato frío, lo cierto es que la venganza tiende a servirse en caliente y, como dijo Walter Scott, es un manjar sabroso, condimentado en el infierno.

Personalmente nunca entendí qué tipo de placer produce, quizás porque no entiendo el placer a la contra. Pero, a tenor de la capacidad de seducción que tiene, y de lo mucho que se practica, debe de ser muy intenso. Tanto, como penoso, triste y vacío.

"Ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego", aseveró Mahatma Gandhi, y no hay día en que no se confirme su sabia reflexión.

Veamos el ejemplo del legado de Agustí Centelles.
Según la información, los hijos del gran fotógrafo ya lo han entregado al archivo de Salamanca, y dan por cerrado este espinoso asunto.
Es decir, el patrimonio fotográfico que escondió celosamente su padre, para que nunca fuera a parar al bando nacional, y cuya integridad representó un esfuerzo personal titánico, reposa definitivamente en el archivo creado con el expolio, la violencia y la brutalidad de los vencedores.

Por mucho que resulte evidente que hoy se trata de un archivo cultural, gestionado en plena democracia, su simbolismo es hiriente y, en el caso Centelles, es una auténtica maldad del destino.

Ya escribí sobre la actitud del ministerio, cuya voracidad con el patrimonio catalán nunca defrauda.
Podían comprarlo y podían dejarlo en Catalunya.
Pero parece que Catalunya se considera España para pagar, pero no tanto para recibir.
Ni tan sólo para recibir lo que es propio.
Sencilla y llanamente, lo que ha hecho el ministerio con el legado de Centelles es una canallada.

Eso sí, de Zapatero a Montilla, se trata de una canallada amiga.

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Pero quería hablar de la venganza.
Parece que todo empezó ahí, en un sonoro enfado largamente cocido durante años de indiferencia de la Generalitat, de mala gestión, de poca sensibilidad y, en definitiva, de incapacidad supina por mimar, cuidar y proteger un legado tan importante.

De ese larvado e intenso enfado nació un cabreo con ansias de venganza, sinceramente reconocido por los descendientes.

Querían castigar a la Generalitat, querían vengarse de la desidia e, incluso, de las mentiras.
Querían dar un golpe en la mesa, romper la vajilla, y lanzar, sobre el conseller de turno, el tan catalán, contundente y preciso prou!, cuya rotundidad no facilita segundas partes.

Lo han hecho.
Han castigado a la Generalitat.
Han hecho saber al mundial catalán que ellos mandaban, que no habían sido bien tratados, que no lo había sido la memoria de su padre.
Y tenían razón, pero la razón de su enfado nunca justificará la naturaleza de su venganza.
Porque no han castigado a un gobierno ni a unos políticos.
Han castigado a Catalunya, a su legado patrimonial y, con ello, a la propia memoria de su padre.

El agravio ha sido, pues, vengado.

La pregunta, ahora, es: ¿Digieren bien el atracón de venganza?