Alejandro Borensztein
Cuando
Pino recuerde que Cristina y la Barrick Gold siempre anduvieron como chanchos,
se querrá matar.
Antes
que nada, quisiera pedir disculpas al pueblo de Groenlandia en general y al
mercado inmobiliario groenlandés en particular, por los sacudones que padecen como consecuencia de la inestabilidad
política argentina.
Basta
que trascienda una encuesta que da ganadora a Cristina para que el mercado de
alquileres en Groenlandia suba por la cantidad de argentinos que tienen pensado
mudarse para allá, en caso de un hipotético retorno triunfal del viejo falso progresismo.
Del
mismo modo, en cuanto aparece una mínima señal de que la cosa se calma y de que
los kirchneristas no vuelven más, todos
nos serenamos y el mercado de alquileres de Groenlandia baja a sus valores
normales.
Esta
locura demuestra el nivel de paranoia y psicosis en el que vivimos.
Una
inmadurez patética y una exageración sin límites.
Como
si el kirchnerismo pudiera ganar las elecciones o como si, en caso de ganarlas,
fuese a comerse los chicos crudos.
De hecho,
Alberto Fernández deambula por los canales de televisión explicando que
Cristina ya no es más esa Cristina que tanto disfrutamos en el pasado sino que
ahora es una estadista democrática de nivel internacional sin rasgos
autoritarios ni resentimientos.
Si
lo dice Alberto Fernández, dormí tranquilo y sin frazada.
Es
palabra santa, casi como si lo dijera Parrilli.
Sin
embargo, y pese al esfuerzo que le pone Fernández, esta situación tiene a los
mercados de Groenlandia completamente alterados, especialmente en la ciudad de
Nuuk, en la Sermersooq Komune que es donde yo señé un bulincito, por las dudas.
Muy
lindo.
Tres
ambientes.
Buena
calefa.
Vista
al fiordo, rodeado de gaviotas y albatros.
Buena
ubicación, calle Aquutaq a pasitos de Hans Egedesvet.
Es
un lindo barrio.
A
lo sumo, cuando cruzas la calle, hay que tener un poco de cuidado y mirar bien
para los costados para estar seguro de que no viene ningún oso polar.
En
cambio, cuando viene la manada de bueyes almizcleros enseguida te avivás por el
estruendo y el temblor del piso.
Lo
alquilé por 7000 coronas danesas mensuales (paquete) porque lo cerré justo
cuando aparecieron esos boludos de una encuestadora diciendo que Cristina
ganaba un ballotage por 9 puntos.
Ahí
se disparó todo.
Una
semana más tarde, con el libro “Sinceramente” en la calle y los párrafos más
delirantes reproducidos en todos los diarios, por el impacto negativo que tuvo
en su candidatura el mismo bulo había bajado a 5.000 o 5.500.
Me
apuré. Mala mía.
Lamentablemente,
todo lo que pasa acá en Argentina repercute allá en Groenlandia inmediatamente.
Por
ejemplo, después de que el libro había indignado lo suficiente como para
convencernos de que no vuelven más y bajar los precios en Nuuk, el lunes
apareció Sergio Massa con un tweet tremendo:
Lunes
29/4 a las 12:28 AM: “Mauricio Macri
debe convocar a CFK como líder de la oposición con mayor representación
parlamentaria y pactar como terminar este mandato sin más daño para la
Argentina”.
En
Nuuk se volvieron locos.
¿Sergio Massa
insinúa que Macri no termina el mandato?
¡Entonces
la ola migratoria es ya!
Empezaron
a llamar de todos los pueblos de Groenlandia ofreciendo departamentos.
De
Sisimiut, de Ilulisat, de Aasiaat y uno atendiendo el teléfono a cuatro manos explicando
que Massa es así, un muchacho que cada tanto se va al carajo pero que
con el tiempo va a ir aprendiendo y hay que esperarlo.
Igual
se arma la bola de nieve, crece la burbuja inmobiliaria y después no la para
nadie.
Hasta
en Nanortalik que tiene 1.500 habitantes aparecieron tipos abriendo pizzerías,
casas de empanadas y parrillas.
Y
es lógico, hay que tener previsto que millones de argentinos no se van a
acostumbrar de un día para el otro a los platos típicos de la cocina
groenlandesa.
Es
muy rica, pero no podés andar todos los días comiendo suatas, el plato típico,
que es una sopa de foca, ballena, reno, cebolla y papas, bien salpimentada, con
arroz y agua de cebada para hacerla más espesa.
Tenés
que matizar con un chori o una muzza porque no aguantás.
Ojo,
no sólo hay suatas.
Hay
otras cosas muy populares como el hakari (carne de tiburón curada por
fermentación) o el delicioso kiviak (carne de ave fermentada en piel y grasa de
foca).
Muy
rico, pero si no te clavás una milanga cada tanto, el exilio se te puede hacer
muy cuesta arriba.
Por
suerte esta semana aparecieron nuevas encuestas que dicen que Macri le gana el
ballotage a Cristina, allá el mercado se calmó y por un momento todos se
volvieron tranquilos a sus iglús.
Pero
al toque apareció Máximo Kirchner insinuando que a él le importa un comino el
mundo financiero internacional y, como allá saben que el tipo no tiene la menor
idea de nada y menos aun lo que quiere decir la palabra “default”, otra vez se
alborotó la economía de Groenlandia.
Y
te vuelven loco preguntando cosas por teléfono.
No
entienden porque al lado de Larroque, Mariotto y Máximo, en el mismo escenario,
aparecieron aplaudiendo Felipe Solá y Pino Solanas. Si es difícil entenderlo
estando acá, imagínate desde allá.
Y
entonces tenés que andar explicando todo.
Por
ejemplo, que cuando Pino se acuerde de que Cristina y la Barrick Gold siempre
anduvieron como chanchos se va a querer matar.
O
que Felipe es un político respetado que no se va a dejar embarcar en ningún
delirio, básicamente porque ha sido siempre un tipo razonable.
Razonablemente
cafierista (1987/1989), razonablemente menemista (1989/1999),
razonablemente
duhaldista (1999/2003), razonablemente kirchnerista (2003/2008),
razonablemente
macrista (2009/2011), razonablemente massista (2013/2018)
y
ahora es muy razonablemente cristinista.
En
fin, Felipe Solá es de lo más razonable que tenemos.
Es
el loco Abreu de la política argentina (jugó en 28 equipos, record Guinness).
Igual
tenés que estar todo el día hablando con el círculo rojo de Groenlandia para
explicarles cada cosa que sucede.
De
hecho, para mejorar el entendimiento con ellos esta semana se conformó la
Cámara Argentina Groenlandesa de Asilados Opositores:
La CAGASO.
El
viernes ya tenía dos millones de miembros.
Ya
organizaron para la semana que viene una teleconferencia con el Primer Ministro
de Groenlandia.
El
tipo se llama Kim Kielsen y en 2014 reemplazó a Kupik Kleist.
Allá
todo se escribe con K, por eso les resulta simpático el kirchnerismo.
Pobres,
no
saben…
Yo
creo que al final no va a ser necesario irse a Groenlandia pero en el mientras
tanto uno va aprendiendo de ellos y les vas tomando cariño. El medio de
transporte más popular es el KajaK.
Las
mujeres usan el umiaK.
Visten
un anoraK conocido como tuiliK.
El
mejor restaurante de NuuK es SarfaliK pero si querés algo más simple te vas al
Kathis Café en la calle ImaneK 21 casi esquina Kuussuaq (todo esto es posta
amigo lector, lo tengo estudiadísimo por las dudas).
Hay
fútbol.
No
es la Premier League pero la mueven.
Yo
hincho por el Kissaviarsuk-33.
La
camiseta es azul y el escudo tiene algo de amarillo.
Es
lo más parecido a Boca que encontré.
El
estadio es para 2.000 personas.
No
es la Bombonera, pero con el tornillo que hace tampoco da para ir a la cancha
todos los domingos.
Kim
Kielsen, Kupik Kleist, Kajak, umiaK, anoraK, tuiliK, Nuuk, SarfaliK, Kathis,
KiviaK, ImaneK, Kuussuaq, KissaviasuK.
Como
ve amigo lector, allá todo empieza o termina con K.
No
es una maldición escandinava.
Es
simplemente un mensaje divino para que, llegado el caso Dios no lo permita,
nunca te olvides porque carajo estás viviendo en Groenlandia.

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