"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 20 de enero de 2010

A contramano de la realidad...

Por Myriam René Chávez de Balcedo

Directora del Diario Hoy / La Plata

En la historia de la política muy pocas veces un presidente o presidenta ha usado la cadena nacional de radiodifusión en un tórrido 19 de enero para tratar de explicar lo que es muy difícil de hacer: "Que no viajará a China para no dejar a su vicepresidente, Julio Cobos, a cargo del Ejecutivo durante diez días, porque le tiene absoluta desconfianza, y dice que es el representante de la oposición y que trata por todos los medios de poner palos en la rueda.

El sentido verborrágico de la Presidenta impacta en el común de la gente y hace que la realidad salga por los poros de los televidentes.

El tiempo, al pasar, nos hace perder la dimensión de las cosas.
Pero es necesario reflexionar sobre algunas cuestiones, luego de seis años de mandato kirchnerista en los que, según afirmó la Presidenta ayer en su alocución, el país ha crecido a un ritmo del 50%, lo que es más que muchos países avanzados.

Cristina Kirchner también justificó que se había cubierto holgadamente la deuda social, por haber tomado dos o tres medidas, como la asignación familiar por hijo. En tanto, de lo que cobran sus padres para esa ayuda, el 20% está bancarizado y el 80%, lo manejan los punteros.
Y con esto está todo dicho.

Evidentemente, la Presidenta no debe tener información, porque a pasos de donde ella estaba ayer dando el discurso, hay miles de conciudadanos que, al igual que en Haití, viven con un dólar por día, es decir, tres pesos con ochenta centavos.

Esos mismos conciudadanos, obviamente, carecen de la dignidad del trabajo, de la salud y de todas las necesidades básicas del siglo veintiuno.

Mientras tanto, la Presidenta insiste en querer hacer parecer que el Riachuelo es un claro manantial por el que corren aguas cristalinas, al decir que en la Argentina existe una marcada política de producción -que está muy lejos de la realidad- por los últimos números de las cosechas de trigo o girasol, la producción ganadera o la situación de la lechería, por citar algunos ejemplos.
Eso es intentar tapar el sol con un dedo.

Por eso no asombra que provincias ricas como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o las petroleras del Sur, entre otras, tengan que pagar a sus proveedores con bonos, lo que ya está haciendo la provincia de Buenos Ares, la más rica del país, que ofrece el 90% en bonos y el 10% en efectivo, que va a ser retenido para pagar impuestos. Eso quiere decir que el panorama político y social que se avecina en la Provincia es negro.

De todo esto parece no enterarse el Gobierno nacional, que ahora se embandera en la lucha contra los monopolios. Y eso está muy bien.
Lástima que tampoco tiene nada que ver con la realidad.
Cuando se entregó el patrimonio nacional a monopolios extranjeros en la época del menemismo, el kirchnerismo no hizo nada desde el gobierno de Santa Cruz, donde ayudaron a la entrega del petróleo en manos extranjeras, entregando las riquezas de nuestros subsuelos.
Y cuando llegaron al Gobierno nacional no intentaron nada para revertir esa situación

Se la vio muy alterada ayer a la Presidenta cuando un periodista del Grupo Clarín le hizo una pregunta que ella consideró atrevida.

Eso es sólo un hecho anecdótico, porque la realidad es que los Kirchner hicieron que Clarín se convirtiera en un grupo fuertísimo, en desmedro de otros medios, entregándole la televisión por cable de todo el país y haciendo desaparecer las voces distintas, o sea la pluralidad.

Si estamos hablando de monopolios no nos olvidemos de Papel Prensa.
Y seguimos hablando de Clarín, que manejó esa empresa junto con los Kirchner, obteniendo créditos a dos y tres años con tasa cero para recibir papel para su diario, al igual que el diario La Nación, en desmedro de medios que teníamos que pagar para que el camión con el papel salga de la planta: siendo que esa planta es del Estado, de todos los argentinos que pagan las pérdidas que no fueron producidas por los diarios pequeños y medianos.

Es por eso que sería bueno que la Presidenta se dé un baño de realidad y empiece a hablar con la verdad.
Porque en estos seis años no se ha intentado revertir lo antes mencionado.
Y no me estoy olvidando de la inseguridad, que es consecuencia de la miseria, la promiscuidad y la falta de profesionalismo de las fuerzas.

Ni de la Justicia, que lamentablemente se ha manejado a dedo por los punteros zonales, mientras que un juez probo que no tuviera un amigo político, era condenado al ostracismo.
Así se creó un entramado de jueces débiles que obedecen al gobierno de turno.
Pero no está todo perdido, porque hay gente en la Justicia que tiene voluntad de cambio.

No se puede tratar de justificar que hay que pagar la deuda con el hambre del pueblo porque, como usted dijo, señora Presidenta, no se puede pagar sin producir y este amado país "no produce más que miseria"

No nos merecemos, ninguno de los habitantes de esta querida tierra, no tener el derecho del trabajo, de la educación, de la salud o de la vivienda.
Y lo que usted nombra parece ser Suiza u otro país.

- ¿Ha caminado usted, Presidenta, por alguna de las tantas villas miseria que hay en nuestro país a menos de diez minutos de donde usted está?
Allí donde gobierna el hambre, donde bajo los techos de las casas hay temperaturas bajo cero en invierno y calor insoportable en verano, donde reina la promiscuidad, la delincuencia y la droga.

Simplemente piense que si esa gente de las villas, que son millones, empezaran a caminar a la Casa Rosada sin levantar una sola piedra, la aplastarían pidiendo el derecho de una comida diaria. Espero que usted o alguna persona del Gobierno pueda verlo y cambiar las cosas...

Que así sea.

Diario Hoy

Retrato de la ética kirchnerista...

Hace algunas horas se conoció el texto de una nota dirigida por el embajador argentino en los EEUU a los legisladores de ese país en la cual les pide que “rechacen todo intento de los fondos buitres (sic) y sus lobistas de lograr su perverso objetivo”

El embajador se refiere a los impedimentos que a su juicio intentan ejercer los fondos en cuestión para evitar que la Argentina salga del default parcial en que, según la misiva, se encuentra.

Es muy interesante resaltar la posición del Sr. Timerman, que incluye la apreciación de que los fondos buitre intentan boicotear una solución definitiva al canje de deuda con los bonistas que arreglaron con el país en el año 2005.

Al final de este comentario agregamos un link para que nuestros amables lectores puedan leer, si lo desean, la nota periodística completa. Nos limitaremos a analizar algunas cuestiones del planteo referido.

En primer lugar está el hecho en sí mismo con relación a si un embajador está en condiciones de pedir semejante cosa a legisladores del país en el que actúa.
Es decir, si es diplomáticamente viable pedir el rechazo a una posición comercial respecto de valores impagos de la Argentina y si es potable que los legisladores norteamericanos se expidan en la cuestión de manera tal, de influir incluso sobre la justicia de aquel país.

El segundo punto a destacar es si es correcto que el Sr. Timerman califique a los fondos de “buitres” como lo hace reiteradamente, incurriendo en nuestro modo de ver en una obvia descalificación a priori, tanto a los profesionales como a los acreedores a los que pudieren representar tales fondos.

El tercer aspecto es el origen, justamente, de esa descalificación.
Según palabras del propio Timerman, y para ir directamente al grano, de lo que se trata es que tales “fondos” han comprado por monedas títulos en default y ahora pretenden ganar mucho dinero con ellos.

El embajador argentino pretende avanzar sobre la justicia norteamericana a la que, a priori, considera injusta.
Y esto lo decimos no sólo por el contenido de la nota sino porque le hemos oído decir por radio que un deudor de la ex Yugoslavia se veía obligado a pagar una vieja deuda en razón de que un fallo así lo dispuso, cuando el país ya ni existe.
Es decir, para el embajador si quienes intentan cobrar ganan mucho dinero (a su juicio o de quien fuere), o el país de los títulos ya no existe, es improcedente pretender obligar al pago.
Es, dicho con todas las letras, inmoral hacerlo.

Un aspecto no menor es que ahora se admite que la Argentina sigue en default, cuando hasta hace apenas dos meses la deuda de quienes no se habían presentado al canje de 2005 había sido borrada mediante una ley. Lo cual, por otra parte, no resulta en calificaciones de inmoralidad, ilegitimidad y mucho menos de comportamiento “buitre”.

Por si cupiera alguna duda, el comentario sobre la ex Yugoslavia es de una claridad meridiana.
Si el país desapareció, desapareció el motivo de la deuda.
El dinero prestado en su momento y que fue utilizado no debe ser devuelto.
Esta es la posición mental, moral, diplomática y hasta ética de nuestro embajador en la principal potencia del planeta.

También se alude en la nota que estamos comentando a los “paraísos fiscales” donde al parecer están domiciliados los fondos “buitre”.
La verdad es que no parece quedar títere con cabeza.
Los países que legalmente son considerados como “de baja o nula tributación” merecen la descalificación diplomática de ser llamados “paraísos fiscales” que acunan en sus territorios a “buitres” que quieren cobrar “mucho” cuando no les corresponde porque los deudores no existen más como país armónico e independiente o cuando, como en el caso de la Argentina, parecen haber tomado nota de que la inmoralidad intrínseca del festejo por el “pelito al campo” se le ha vuelto como un bumerán con más pena que gloria.

Cuando nuestro país de manera peligrosa e inmoral decidió no pagar sus obligaciones, cometió una falta ética imperdonable.
Cuando a su vez decidió borrar de un plumazo a quienes no aceptaron las migajas que se le reconocían en 2005, volvió a abusarse de su posición antiética pensando, tal vez, que no habría consecuencias.
Cuando el Dr. Lavagna o el Dr. Kirchner decían públicamente que quienes les habían prestado dinero a la Argentina a tasas tan altas “sabían de los riesgos”, también actuaron de manera cuando menos inadecuada para con los que de buena o mala fe le habían prestado dinero al país.

La posición argentina ha sido antiética, inmoral, canallesca y hasta cargada de cinismo. Y eso es lo que a nosotros nos interesa resaltar.

Descalificar a los fondos que quieren cobrar los bonos soberanos argentinos parece ser una vez más la metodología kirchnerista para saldar problemas.
Siempre son los otros los malos y los injustos.
Todo lo que nosotros hicimos estuvo bien.

Como ocurrió y ocurre con tantos otros temas, parecería ser que los funcionarios del gobierno argentino no conocían de ante mano las reglas del juego y se desayunaron ahora. Desde la 125 hasta Redrado, desde el diario Clarín hasta las privatizadas, todo cae en la misma bolsa de la maldad humana descubierta por la santidad moral del matrimonio gobernante.

Los fondos “buitre” son en realidad estudios profesionales que intentan cobrar a quienes no honraron sus obligaciones. Y eso es lo que hizo la Argentina.
No es lo que hicieron Chile, Uruguay o Brasil pese a que su pasado cercano fue bastante similar al nuestro.
Estamos tentados de recordar el dicho: “el que roba a un ladrón...” pero tal vez es demasiado fuerte.

Pero es bien claro que los argumentos utilizados por nuestro embajador en EE.UU, y que sin duda ni son originales ni son propios dada su investidura, pretenden una vez más poner la culpa en los otros. Dado que nos exigen “mucho” y que “compraron por monedas” no tienen derecho a reclamar.

No nos parece bien el “pobrismo” si éste puede influir en la justicia norteamericana que en definitiva es la que debe juzgar los actos vinculados con ese país.
Ninguna ley en la gran nación del norte podría ser retroactiva o anular derechos adquiridos, como tan fácilmente ocurre entre nosotros.
No nos parece bien e incluso puede que nos parezca mal que alguien intente aprovecharse de una situación compleja para obtener mayores ganancias.

Pero esas son las reglas del juego y nadie en EE.UU va a ir en contra de la propiedad privada ni negar los derechos del acreedor que muestra un título que dice que alguien debe pagar por él.
Esto, aunque resulte muy antipático, es lo que hizo grande y poderosa a la Unión Norteamericana.

La verdad es que la Argentina se puso en la posición que se puso porque quiso. Porque nosotros somos muy piolas.
Tan piolas que no pensamos que existen estados donde la justicia funciona, las leyes no se anulan, los contratos se cumplen y las obligaciones se pagan.

Y hay un dato final que no queremos dejar de señalar con toda la vehemencia que podemos: Timerman sugiere que la justicia es injusta y que él sí es justo.
Él y el país que representa (el nuestro)

Un país que no ha honrado sus compromisos, que ha festejado a los gritos el no pago de la deuda, que ha elaborado una ley desconociendo derechos adquiridos de los acreedores para luego “suspenderla” por unos años reconociendo que sí existen esos acreedores. Pero que, si bien existen, que no pretendan cobrar demasiado, ni que vengan a reclamar luego de cumplido el año de “suspensión”.

Este es el triste retrato de la ética del kirchnerismo. Lamentablemente.

HÉCTOR BLAS TRILLO
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La Argentina denunció en Estados Unidos el lobby de los fondos buitre

El embajador argentino en Washington mandó una carta a los legisladores en la que acusa a dos fondos de "boicotear" la solución de la deuda externa
El embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, envió una carta a los miembros del Congreso norteamericano en la que denunció un "boicot" y un "intenso lobby" en ese ámbito por parte de los "fondos buitres" para impedir la reapertura del canje de deuda.
En una misiva titulada "Porqué los fondos buitre boicotean la solución de la deuda argentina", el diplomático denunció ante el Capitolio que esos acreedores "llevan a cabo un intenso lobby en el Congreso de los Estados Unidos para presionar a la Argentina apagar los bonos que no ingresaron al canje de 2005 y que ellos han estado comprando por centavos luego del default"

"Dos fondos buitres con domicilio en paraísos fiscales y sus lobistas han comenzado un ataque sistemático para impedir un acuerdo entre las partes", advirtió Timerman.

En la carta, señaló que "pocas horas después de que el gobierno argentino anunciara en diciembre su intención de reabrir las negociaciones con los acreedores que no aceptaron el canje de 2005, los fondos buitres manifestaron su desacuerdo".
Según el representante argentino en Washington, esa respuesta fue porque Argentina "no mejorará la oferta de 2005"

"Como lo aclaró Paul Singer, fundador del fondo buitre Elliot: Nuestro objetivo prioritario es encontrar situaciones de bancarrota en las que nuestra capacidad para controlar o influir el proceso es el formador de valor´", citó Timerman y afirmó que Elliot Fund "es el cerebro y bolsillo de los lobistas en el Congreso" norteamericano.

En la carta dirigida a cada uno de los legisladores, el embajador señaló:
"Como sé de su interés, compartido por el gobierno argentino, en lograr una solución definitiva al tema de la deuda externa, es que deseo alertarlo que dos fondos buitres con domicilio en paraísos fiscales y sus lobistas han comenzado un ataque sistemático para impedir un acuerdo entre las partes"

Timerman le puso nombre y apellido a esos grupos y afirmó que son "Elliot Associates de Cayman Islands y EM Limited, también con sede en Cayman Islands y liderado por Kenneth Dart, quien renunció a su ciudadanía para no pagar impuestos en los Estados Unidos"

"Ambos grupos unieron esfuerzos para boicotear la reapertura del canje" detectándose también "la ejecución de operaciones financieras tendientes a bajar los precios de los bonos argentinos que podrían entrar en el canje como forma de pago", advirtió.

Y sostuvo que esos fondos "son conscientes de que la reapertura de las negociaciones puede dar lugar a una tasa de adhesiones cercana al 90% del total de la deuda que entró en default en el 2001" y que "semejante nivel de acuerdo pulverizaría el argumento de que la oferta argentina es inaceptable".
Por eso, continuó el embajador argentino en Estados Unidos, "es mi propósito reiterar en esta carta la firme intención de mi gobierno en avanzar con las políticas que permitan la superación del estado de default parcial en el que se encuentra la Argentina, lo que incluye naturalmente concluir las negociaciones con los holdouts que no se acogieron al canje de 2005"

"Ante este hecho inaudito de querer impedir una solución definitiva a la cuestión, es que le pido rechace todo intento de los fondos buitres y sus lobistas de lograr su perverso objetivo", sostuvo Timerman dirigiéndose a cada legislador.

Sobre el final de la carta, según informó Télam, el diplomático afirmó que "el pueblo y el gobierno de mi país desean fortalecer los vínculos de amistad para que nuestras sociedades avancen en paz"

Acostumbrándonos a los líderes del momento...

Si damos por sentado que todos los líderes actuales están lejos de los ideales humanos, sea cual fuere la forma que adopten en la metamorfosis de su liderazgo ¿cómo retirarles la exclusividad del título cuando presentan un sin fin de desarreglos sociales que identifican?
¿Señal de un sistema que dejó de aspirar para que la más ambiciosa forma de “unificar el mundo” (considerado en abstracto) se concrete?

Tal vez, con una visión optimista del futuro, podríamos interpretarlo como el final de un procedimiento insostenible que nos arroja hacia nuevos caminos, si nos permitimos salir de tan absurda y evidente paradoja.

Si toleramos que los “lideres del momento” continúen armando en red el caos indispensable que les otorga prestigio, el hombre se realizará por coacción, mandato, prescripciones armadas o imposición ¿Es realización?

Esto sucede cuando la ignorancia se retroalimenta, avalada por pequeños líderes que custodian otras posiciones, propietarios del mismo perfil, que también incumplen deberes y atropellan derechos.
Y así la impunidad hacia los líderes del momento se teje sola, asumiendo el contralor de la discriminación.
Una “red social invertida”, un liderazgo que “se hace”, una estructura finamente planificada que somete, como si todo destino fuera propiedad incluida o una bonificación por el esfuerzo, que idea proyectos para limitar y obviar toda otra libertad fuera de sí mismos; satisfacción exclusiva para la ambición desmedida y sobretodo, para que la incultura permita continuar la falsedad, la inconsistencia y la soberbia del proceder.
Un lugar que jamás debió haber sido ocupado pero se toma porque ya antes estaba vacío; descuido que siempre cobra sus consecuencias

Sólo si comprendemos el alcance esclavizante inmediato podremos prevenir el daño; informando con fundamento avalado por la experiencia, se gestará el surgimiento de verdaderos líderes comunitarios que, auténticamente humanos, se comprometerán desinteresadamente, transitarán las dificultades, perseverarán, conocerán y comprenderán “la necesidad”.
Entonces lograremos una comunidad informada y preparada, que tenga en claro que un líder es un servidor, es decir un igual destinado a servir a la vida comunitaria y podrá cambiarse la manipulación que alardea la fuerza de seudo liderazgos omnipotentes autoproclamados por la concreción y ejecución de decisiones tomadas con y para los liderados.

Es comprensible que cada cual intente cuidar su espacio, pero nadie está exento de su compromiso social; si se omitiera, directa o indirectamente concederá a cualquier líder del momento la facultad de decidir sobre la privacidad que tan celosamente se deseaba custodiar.

En ningún área valen las generalizaciones (no son todos iguales) pero el daño social siempre los identifica.
Y si la breve descripción resultara “inflada”, será porque los líderes del momento se han inflado anormalmente, usurpando todo fuera de ellos y a esto, lamentablemente hace tiempo que nos acostumbramos.

“En estado de inflación se ocupa un espacio que normalmente no se podría llenar”
...
Cierto es que mi cargo es la actividad que me corresponde, pero a la vez es un factor colectivo formado históricamente por la labor conjunta de muchos y su dignidad se ha debido únicamente al asentimiento colectivo”. – Carl Jung

Mara Martinoli

Siguen, todos, en la misma...

"Yo sabía también que, en el fondo de sí mismo, Cayo jamás había dejado de tener miedo y, cuanto más conciencia tomaba de su poder, tanto más temía los peligros que éste comportaba. El desprecio ajeno, unido al temor enfermizo que lo obsesionaba, convirtió a mi hermano en el ejemplo más evidente de los males que el poder absoluto puede causar en un Estado".

"Memorias de Agripina", de Pierre Grimal
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Ayer, sendas conferencias de prensa otorgadas por la Presidente y por su pseudo Ministro de Economía, nos anoticiaron que, pese a todo lo que ha ocurrido en el país en los últimos treinta días, el Gobierno, encabezado por el tirano de Olivos, sigue en la misma posición.

Veamos a qué me refiero.
< En primer término, doña Cristina nos dijo que, graciosamente y después de los innumerables papelones cometidos por ella y sus adláteres, ha decidido instar al Presidente de la Cámara de Diputados a convocar a las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía para que elijan a sus autoridades para que éstas, a su vez, integren la Comisión Bicameral que, por imperio de la Carta Orgánica del Banco Central, debe aconsejar sobre el eventual despido del Presidente de éste.

< Varios detalles a resaltar.
. Primero, no hizo lo mismo con la Cámara de Senadores, por lo cual la Comisión, si lo hace, se reunirá sólo con tres miembros, un diputado oficialista, uno de la oposición y el Presidente del Senado, configurando para éste un apriete político que permitirá a los Kirchner victimizarse si resuelve votar en contra.

. Segundo porque, pese a que la norma legal es clara en cuanto a que, para despedir a Redrado, previamente se debe contar con la opinión de esa Comisión Bicameral, no ha derogado el Decreto NyU N° 18/10, que dispuso su remoción.

Por su parte, el muñeco que el ventrílocuo de Olivos tiene en el Ministerio de Economía, nos informó más tarde que todo va muy bien, incluido el canje -objetado por presuntas nimiedades, tipo el Indec, por la SEC- y el Fondo del Bicentenario, medidas sobre las cuales nada amerita ser modificado, pese a que la Justicia está revisando la necesidad y la urgencia de la segunda de ellas.
Además, celebró que el "embargador serial" hubiese levantado la indisponibilidad sobre la cuenta operativa del Banco Central en la Reserva Federal, sin mencionar que continúan vigentes otros embargos que llegarán hasta los US$ 3.100 millones.

Ante la inminencia de los plazos a los que nos enfrentamos, quiero detenerme -una vez más- en la cerril oposición de don Néstor a convocar al Congreso. Recuerdo a mis lectores que sólo faltan ya cuarenta días para que esa negativa se transforme, por imperio de la Constitución, en abstracta y para que el kirchnerismo deba enfrentarse a un Poder Legislativo en el cual ha perdido las mayorías y toda posibilidad de recuperarlas.

Anoche, ese excelente periodista que es Marcelo Longobardi perdió una inmejorable oportunidad para develar esta duda que me carcome, ya que tuvo sentado a su mesa nada menos que al jefe de los senadores oficialistas, Miguel Ángel Picheto.
Éste respondió a una pregunta sobre el tema diciendo que una eventual autoconvocatoria haría incurrir a la oposición en una conducta marcadamente inconstitucional, pero no explicó a qué se debe que se ponga tanto empeño en retrasar, con un costo político enorme y por sólo cuarenta días, una salida legal e inevitable.
¿O no será así, por decisión unilateral de don Néstor, en marzo? ¿Qué puede pasar, desde ahora hasta entonces, que pueda impedirlo?

La otra noticia que nos llegó ayer, de boca de doña Cristina, fue que cancelaba su viaje a China, hoy nuestro más importante mercado, porque se trataba de un lapso demasiado prolongado para dejar el Poder Ejecutivo en manos de Cobos, pese a que éste había ya asumido el público compromiso de no convocar al Congreso a sesiones extraordinarias, al parecer la principal preocupación de don Néstor.

¿Cuál es, entonces, la verdadera razón de esta abrupta cancelación del viaje -quizás - más importante, desde el punto de vista comercial, de la agenda presidencial?

Felipe Solá acaba de atribuirla, por radio, precisamente al interés de los Kirchner en poner, otra vez, a Cobos frente a la disyuntiva de cumplir con la ley o apoyarlos en sus insanas decisiones, a fin de aumentar la presión para que renuncie a la Vicepresidencia y, con ello, habilite al Senador Pampuro a ser quien deba desempatar, a partir de ahora, las votaciones en la Cámara alta.

Los opositores, con su candor habitual, parecen no haber visto este ángulo del problema y, pese a que puedo coincidir con ellos en que la situación de Cobos comienza a tornarse insostenible, hacerle fácil ese camino a don Néstor -asociándose al pedido de renuncia- permitirá a éste neutralizar cualquier decisión incómoda del Congreso durante los próximos dos años.

También es cierto que, si el tirano de Olivos obtuviera esa renuncia, le resultaría innecesario desatar el autogolpe que, como simple conclusión de un razonamiento, he preanunciado desde hace meses, pero creo que sería muchísimo peor para la República prolongar esta agonía, además sin que ello implique nada más que postergar esa salida hasta el 2011, cuando la situación, sin duda, se repetirá.

Tampoco entonces estará Kirchner dispuesto a entregar, graciosamente, el poder a un sucesor legítimamente elegido y al cual dejará, sin remedio, una situación económica caótica. En 2011, don Néstor correrá similares riesgos para su libertad y su patrimonio a los que se enfrenta hoy y, otra vez, estará dispuesto a hacer hasta lo imposible para no perder el poder.

Recordando las últimas cuatro semanas que el kirchnerismo nos ha regalado, no puedo menos que despedirme citando a ese genial argentino que fue Tato Bores: "Por eso, mis queridos chichipíos, vermouth con papas fritas y ¡good show!".

Buenos Aires 20 Enero 2010

Enrique Guillermo Avogadro
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Así, jamás habrá jueces suficientes...

Se habla de judicialización de la política, criminalización de la protesta social y de activismo judicial, es decir, de acción de la Justicia donde debería resolver la política o la sociedad.
Lo cierto es que nadie tiene voluntad de negociar ni acordar.

Por: Orlando Pulvirenti
PROFESOR ADJUNTO DE DERECHOS HUMANOS Y GARANTIAS, FACULTAD DE DERECHO UBA

(http://www.horaciocardo.com/cardo.asp)

El diseño tradicional de la Justicia está destinado a hacer frente a los conflictos que se suscitan en una sociedad.
Pero dicho esto, debe hacerse una aclaración: a un número normal o racional de ellos.

Si toda discusión, menor o mayor, desde la pequeña disputa entre vecinos, a las grandes contiendas de poderes y funcionarios que presenciamos azorados en estos últimos días es llevada a los Tribunales, no habrá por más recursos e incrementos de infraestructura que se realicen, posibilidad de dirimir tantas cuestiones. Sencillamente porque existen múltiples respuestas que se pretenden de ella, que son responsabilidad de la sociedad y de sus representantes.

Aclaremos un poco los supuestos.
Se habla de judicialización de la política, de criminalización de la protesta social, de activismo judicial, es decir de intromisiones ciertas o imaginarias de la Justicia en ámbitos en los cuales la solución debiera ser dada por la política o por la propia sociedad.
Pero hete aquí que crispados los ánimos, nadie tiene seriamente voluntad de componer, de acordar; siquiera de mediar.
Todo desemboca inevitablemente en controversias que finalizan ante una Corte.

Pero llegados a este punto, podría pensarse que no pudiendo los actores negociar, no aceptando o no existiendo mecanismos para facilitar la salida, y sometida la cuestión a un tercero investido de poder estatal, finalmente habrá -aunque muchas veces bastante tiempo después al que exige la realidad-, una solución.
Sin embargo, la respuesta es cruda y es posible que tampoco sea ese el fin.

Lejos de consentir las conclusiones de aquellos a quienes sometemos nuestros pleitos, acudimos siempre a una instancia superior para dirimirlo.
No en vano el número de causas que se acumulan ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación es extraordinariamente superior a la que tiene la par de Norteamérica, bajo cuyo cuño se elaboró nuestro sistema.

Tampoco es dato menor que la Argentina encabece el número de presentaciones que se realizan ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y afortunadamente, todavía no podemos dirimir nuestros conflictos individuales en la Corte Internacional de La Haya (aunque, por cierto, lo hemos hecho como país al no poder resolver el conflicto de Botnia, con el Uruguay).

Este proceder al que nos hemos acostumbrado, además, se complementa con la degradación que de la persona del juez se realiza por la conclusión a la que llegó de la contienda que la misma parte le sometió.

No debe entonces extrañar que un juez sea probo y no pueda dudarse de su transparencia cuando nos beneficia, pero es corrupto y debe ser removido de su cargo cuando falla contra el peticionante.

Así, extremando esta conducta a niveles inconcebibles, hemos visto en los últimos días denuncias penales cruzadas contra magistrados y amenazas de juicio político contra muchos otros.

Llegados aquí, tenemos una dirigencia que es incapaz de acordar, de buscar los consensos mínimos sociales, de sentarse a negociar, de procurar tal como reza nuestra Constitución: avanzar en pos del bienestar general o de otro valor que parece olvidado: la paz social.

A veces, ni siquiera logran ponerse de acuerdo respecto de que están en total desacuerdo.
Pero en su propia incapacidad de solucionar, de actuar racionalmente, desconfiando de todo y de todos, acuden a la Justicia, no en busca precisamente de ello; sino de que les den la razón.

Como adolescentes, o aún peor, como niños, buscan límites, pero cuando son establecidos no están dispuestos a cumplirlos.
Sencillamente porque desde el inicio el fin era uno sólo: hacer prevalecer su posición, aunque ello tropiece con obstáculos de todo tipo, desde los legales, hasta los lógicos.
Y en este panorama, en el que miserablemente se arrastra a la Justicia y en el que azorada está inmersa toda la sociedad, simplemente recordamos que existe una virtud que debe regir en gran medida la vida republicana: "La prudencia"

La que como ciudadanos esperamos se haga prevalecer.

De otra manera, sencillamente, no habrá jamás jueces suficientes para tamaña cantidad de conflictos.
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El Juez y el zapatero

En una población a orillas del Rhin vivía un juez que no tenía muy buena fama.
Le reprochaban (en voz baja) "que no aplicaba la ley a todo el mundo por igual"
De acuerdo con sus sentencias, para los ricos, los poderosos, las personas que disfrutaban de una buena posición y de influencias, la ley era amable, benigna, flexible y "hasta amorosa" (como una madre)
En cambio para los pobres y humildes, los desvalidos desprovistos de influencias, la misma ley aplicada por el mismo juez, era dura, rigurosa, inflexible, áspera y de una severidad extrema...
No se podía decir que este magistrado tuviera una venda en los ojos...

Un día, este juez fue a visitar al zapatero del lugar (Hans Sacs), quien era famoso por su habilidad y oficio para que le confeccionara un par de zapatos.
Sacs le tomó la medida y le dijo que regresara al cabo de 8 ó 10 días, cuando estarían terminados.
Al ir a retirarlos comprobóa que el zapatero se había esmerado en ese par de zapatos.

Ahora bien: Cada uno era muy dfiferente al otro.
El derecho era de color claro, plano y de piel de carnero con una hebilla de plata, y el otro era de media caña, negro y se abrochaba con un lazo de seda.

El juez no salía de su asombro. Jamás había visto algo parecido...

- ¡Escuchadme, maestro Sacs! ¿Por qué los zapatos que creasate para mí, no son iguales? ¿Acaso pretendeís reíros de mí?
- Señor juez, esto no debería extrañaros. He hecho con los zapatos lo mismo que haceís Vos con vuestras sentencias: En cvasos parecidos aplicaís la ley a unos de determinada manera y a los "otros", de otra...

Por no hablar del daño causado...

La estulticia de los racistas (o "racialistas")

Juan Pablo Vitali / El Manifiesto.com

Para que ciertas cosas ocurran, se necesita una cultura.
Primero hay que producir esa cultura. Luego viene lo demás.

La política, por ejemplo.
La pobreza cultural nos da por resultado unas formas devaluadas de política, formas ideológicas a veces esbozadas con esfuerzo, pero que son sólo recuerdos, retazos, situaciones que expresan algo inacabado, en suma: la decadencia.
Y la decadencia es eso: convertirse en la caricatura de lo que uno ha sido.
Nos estamos pudriendo por dentro y sólo atinamos a echarles la culpa a otros, que en definitiva no son los causantes de nuestra decadencia, sino los aprovechadores, en todo caso sus parásitos.

Midiendo la circunferencia de los cráneos y el grado de mestizaje nunca veremos lo que hay dentro de las cabezas.
Y las cabezas perfectas en circunferencia y en blancura, no atinan ya a generar siquiera el mínimo de cultura para crear algo parecido al arte, a la música, a la estrategia, al pensamiento.

Querer evitar la decadencia porque se tiene un determinado color humano, no la evita, sino que a veces incluso la profundiza, si establecemos un contraste con los antiguos hombres de ese mismo color.
Pero esto no es una pinturería, y todo es mucho más complejo.

Los descendientes de blancos europeos somos el engranaje indispensable para sostener este estado de cosas de podredumbre, encarnado en la economía global, esa que constituye hoy por hoy nuestra única “cultura”.
Eso pasa en Europa y en América, somos nosotros los gerentes y las repugnantes burguesías consumistas que hacen posible este orden de cosas como devotos adeptos.

Necesitamos admitir que no tenemos ya una cultura, una visión del mundo.
Debemos decir bien claro y bien fuerte que si bien son muchos los que forman parte del actual sistema mundial como sus beneficiarios, el “blanco” de origen europeo –o lo que queda de él– es la base imprescindible para sostener la actual situación.

Eso ocurre cobrando o sin cobrar por ello, ya que puede brindarse consenso cuando uno se enamora de la ilusión de pertenecer a un mundo que en definitiva es propio, porque nosotros mismos participamos en su construcción, y sobre todo en su cotidiano sostenimiento...